A veces se añora un poco de melancolía, no en exceso, lo suficiente como para sentarse a escribir y tener una razón para hacerlo.
Hoy por ejemplo, no tengo más motivos que el deseo de escribir básicamente dirigida por el impulso de extraer de mis adentros las emociones que me embargan.
Pero son privadas, no tengo el coraje de abrir mis pensamientos al mundo, aunque con probabilidad, no haya quien me lea mas tengo ese toque pudoroso de los blogueros amateur...
Nadie cercano a mi tiene idea de que a veces sufro desvelos de emociones, a los que doy soluciones con invenciones de escenas que jamás ocurriran.
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